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La publicidad oficial
del gobierno militar
"SOMOS
DERECHOS Y HUMANOS"
Por Rubén
Morales
¿Quienes fueron los
publicitarios de Videla, Massera y Agosti?
A 30 años del golpe militar de 1976, presentamos por
primera vez en internet- una reseña de la publicidad oficial
durante el denominado "Proceso de Reorganización
Nacional" (1976-1983)
Esta noche tan nuestra, pequeña,
hija mía que allá en la ciudad
sos la luz de bengala y un beso
para abuela y abuelo y mamá.
Quiero estar yo también
a tu lado
mientras llega Jesús Navidad
y contarte en mis brazos la historia
del soldado que nombras ¡papá!
Hoy la Patria me llama, pequeña,
voy al monte de mi Tucumán;
canto y lucho alegrías muy tiernas,
aunque estalle de rabia el fusil.
Así decía una canción
navideña, dedicada "a un soldado argentino"
perteneciente a la banda sonora de un spot muy difundido por
la TV en diciembre de 1975. Se veían escenas de guerra
en un paisaje selvático intercaladas con margaritas florecidas
y enternecedoras secuencias de un nacimiento (La Opinión,
4/1/76) (1).
Faltaban aún tres meses para que fuera depuesta la presidenta
María Estela Martínez de Perón (conocida
como "Isabelita"), aunque ya el ejército había
sido autorizado para "aniquilar a la subversión"
según un controvertido decreto que firmó el Dr.
Italo Luder en ocasión de ser presidente interino.
La selva tucumana fue el escenario de sangrientos choques entre
tropas oficiales y grupos armados de izquierda que se habían
atrincherado en esa zona luego de haber sido declarados ilegales
por el gobierno peronista.
Un jingle anterior al spot navideño, de estilo más
cándido, tono conciliador y música pegadiza tenía
por letra:
Yo me pregunto, compañero,
yo me pregunto ¿a dónde van?.
Con tanta bronca ¿a dónde van?.
¿A dónde van?, ¿a dónde van?.
Si hay un hermano en cada hermano,
sin distinción, que sí lo hay;
la Patria es nuestra y la queremos
tierra de amor y libertad!
El 24 de marzo de 1976 las fuerzas
armadas tomaron el poder, la presidenta fue hecha prisionera
y llevada en helicóptero desde la propia Casa Rosada.
Un hecho curioso es que, por deterioros en el centenario edificio,
a partir de entonces se clausuró preventivamente el helipuerto
y hubo que esperar hasta el año 2001 para que volviera
a ser utilizado, cuando Fernando De La Rúa renunció
en medio de un clima de protesta general que involucró
a los más dispares sectores sociales.
Pero
estábamos en el 24 de marzo de 1976. Se difunde por cadena
nacional una Proclama, firmada por los tres comandantes en jefe,
cuya detenida lectura evidencia un texto libre de improvisaciones,
sin duda elaborado por consultores profesionales en diversas
áreas. ¿Quienes serían los comunicadores
que participaron en su redacción? He aquí unos
párrafos de la proclama: "Esta decisión
persigue el propósito de terminar con el desgobierno,
la corrupción y el flagelo subversivo, y sólo está
dirigida contra quienes han delinquido o cometido abuso de poder.
Es una decisión por la Patria y no supone, por lo tanto,
discriminaciones contra ninguna militancia cívica ni sector
social alguno.
Rechaza,
por consiguiente, la acción disociadora de todos los extremismos
y el efecto corruptor de cualquier demagogia.
La Fuerzas Armadas desarrollarán durante la etapa que
hoy se inicia una acción regida por pautas perfectamente
determinadas, por medio del orden y del trabajo, de la observación
plena de los principios éticos y morales, de la justicia,
de la organización integral del hombre, del respeto a
sus derechos y dignidad; así la República llegará
a la unidad de los argentinos y a la total recuperación
del ser nacional".
El "ser nacional" era una entelequia muy repetida en
el discurso castrense de la época.
En
1977, un spot publicitario presentaba un mapa de la Argentina
con aspecto de "bife angosto", al cual se le
iban sacando partes, a modo de mordeduras, aludiendo a que la
guerrilla trató de devorarnos. Remataba con el slogan
"unámonos, y no seremos bocado de la subversión"
que también se utilizó en avisos gráficos.
El 5 de octubre del mismo año aparece en La Prensa un
primer aviso titulado tímidamente SOLO PEDIMOS LA VERDAD
con la firma de "Madres y esposas de desaparecidos",
que luego iban a organizarse como "Madres de Plaza de
Mayo", "Abuelas de Plaza de Mayo" y
otras entidades afines. El diario La Prensa era el único
medio que se permitía publicar críticas al gobierno
militar, ya que era insospechable de ser considerado izquierdista.
En diciembre de ese año,
tal vez como remake del anterior anuncio "Esta noche
tan nuestra, pequeña" se publicó el aviso
"PARA QUE USTED Y SU FAMILIA PUEDAN CELEBRAR EN PAZ,
EN EL EJERCITO HAY ARGENTINOS QUE ESTAN HACIENDO GUARDIA. PROTEGER
ES QUERER. FELICES FIESTAS." Y dan ganas de agregar: SALUDO
UNO, SALUDO DOSSS!.
Pero sin duda los slogans de indudable factura publicitaria
que más circulación tuvieron en este período
fueron "Achicar el Estado es agrandar la Nación"
y sobre todo- "Los argentinos somos derechos y humanos",
ambos
multiplicados en numerosos avisos y stickers. El primero
propiciaba la política económica de privatizar
empresas estatales, en tanto el segundo respondía a las
quejas internacionales sobre violaciones a los derechos humanos.
Según Sebastián Hacher (2) el slogan "los
argentinos somos derechos y humanos" fue realizado en 1978
por la consultora internacional Burson Marsteller (BM), una de
las corporaciones de Relaciones Públicas más grandes
del mundo. Tal vez ignoraba ese dato el Coronel
Rafael De Piano, titular de la agencia de noticias oficial Télam
desde 1978 hasta el restablecimiento de la democracia, al asegurar
simplemente que "somos derechos y humanos" no fue una
consigna producida desde Télam (3). Hacher informa que
uno de los objetivos de BM "era revertir las denuncias de
los sobrevivientes, de los exiliados, de los familiares y las
víctimas que se extendían en el exterior del país.
Para ello, la consultora también colaboró con la
creación del Centro Piloto en la Embajada Argentina en
Paris, encargado de combatir lo que llamaban la 'campaña
anti-argentina'." Otra fuente informa que Burson Marsteller
fue contratada en 1976 a sugerencia del ministro de economía
José Alfredo Martínez de Hoz para cuidar la imagen
argentina en el exterior. "Economía siguió
después contando con sus servicios, aprobados por la Secretaría
de Información Pública..." (3)
Los
partidos políticos estaban proscriptos, pero los diarios
bien podían publicar una larga solicitada de la "Comisión
de Afirmación de la Revolución Libertadora"
que incluso osaba darle consejos al gobierno de facto, por
ejemplo sancionar "definitivamente al régimen
peronista como responsable de los peores males vividos en el
país" y "que paralelamente con la lucha
contra la guerrilla se intensifiquen las acciones contra la subversión
representada por la subsistencia de pseudos dirigentes, ideólogos
marxistas y peronistas". Parecería que para el
Alte. Isaac F. Rojas y sus veteranos seguidores, el Gral. Videla
si algún defecto tenía era ser demasiado blando...
En ese texto también aparece una muletilla muy acudida
por entonces, la "defensa de la civilización occidental
y cristiana", casi un calco del clásico slogan
"por la defensa de la civilización cristiana"
creado por Joseph Goebbels durante la Alemania nazi (4). 
El control absoluto de los medios
de prensa propiciaba la utilización de lo que se denomina
"publinota" o "infoaviso", es decir mensajes
publicitarios disfrazados de información periodística.
Un claro ejemplo es el texto "El país de nuestros
hijos lo hacemos nosotras" que buscaba sensibilizar
a las lectoras de "Para Ti" ensalzando al exiliado
soviético Alexander Solyenitsin "un hombre que
ha vivido del otro lado de la cortina de hierro, que ha sufrido
en carne propia condenas y castigos en campos de concentración.
Un hombre que conoce el mundo comunista y por eso nos mira preocupado"
En los semanarios proliferaban cartas apócrifas de
guerrilleras arrepentidas, madres de soldados caídos en
combate, y otras apelaciones a la emotividad popular para generar
adhesión al régimen.
Después de 1978 la publicidad oficial dejó de saturar
con el embate antiguerrillero y orientó sus esfuerzos
a capitalizar políticamente el triunfalismo del mundial
de fútbol. La aspiración máxima en ciertos
estamentos militares era crear un partido propio con aprobación
ciudadana, para luego convocar a unas elecciones factibles de
ganar y así obtener una legitimidad democrática
que permitiera continuar gobernando, pero fortalecidos por el
reconocimiento interno y externo. La idea hoy parece descabellada,
pero no lo era porque el "partido militar" podía
utilizar los medios de comunicación que quisiera mientras
el resto de los políticos estaban amordazados por la censura.
Estas estrategias a futuro generaron
avisos como el que propone "un cambio de mentalidad"
en 1980. Dos años después, la derrota de Malvinas
eclipsaría las aspiraciones castrenses de perpetuarse
en el poder por las urnas, aunque el Alte. Emilio Eduardo Massera
tuvo la tenacidad de insistir, en 1983, con su Partido para
la Democracia Social (PDS) proponiendo "una Patria
Grande, Justa y Solidaria", consigna con resabios de
banderas justicialistas.
La pregunta obligada se repite: ¿Quienes fueron los autores
de estos mensajes?, ¿quienes los profesionales publicitarios
que trabajaron tan arduamente para los militares?.
"Ahora no quieren aparecer pegados" al Proceso,
reflexionaba el almirante retirado Horacio Zariátegui,
"uno de los responsables de la acción psicológica"
(3) desde antes del golpe de 1976, orgulloso de haber realizado
un cortometraje al que califica de clandestino, porque afirmó-
"se realizó por izquierda, antes del asalto al poder".
La campaña decía "El pueblo quiere saber de
qué se trata y lo sabrá", teniendo como fondo
los cañonazos de la Obertura 1812 de Tchaicovsky, como
si anunciara más estruendos.
Pero el almirante había tenido una idea bastante más
original cuando se estaba preparando el golpe: Propuso no usar
marchas ni símbolos militares para anunciar el nuevo gobierno
por radio y televisión, una manera de presentar el producto
en otro envase a la gente, es lo que hoy se llama "diseñar
una estrategia de imagen". Pero, según sus palabras,
"no me dieron cinco de bola" (3), y las estridentes
marchas de desfile sonaron largamente desde los televisores ni
bien asumió la junta de Videla, Massera y Agosti.
Beatriz Moya de Alvarez, presidenta de la Asociación Argentina
de la Propaganda (llamada luego Asociación de Profesionales
de la Publicidad) adhirió al régimen de facto y,
según recordaba Zariátegui, fue la AAP quien elaboró
un afiche con la imagen de un conscripto aguerrido y la leyenda
"No está solo". La
Liga Pro Comportamiento Humano contribuyó con el slogan
"Cuando el barco se hunde, las ratas huyen", en
alusión a la inolvidable frase "yo me borro"
pronunciada por el dirigente sindical Casildo Herreras al
abandonar presurosamente el país (3).
"La publicidad que me parió" (5) es
un libro autobiográfico, rico en anécdotas personales,
escrito en lenguaje coloquial por Gabriel Dreyfus, quien en 1976
era Director Creativo de la agencia De Luca. El autor se sincera
y admite haber sido, desde De Luca Publicidad, uno de los publicitarios
del General Videla y como tal- brinda un testimonio de primera
mano, por lo cual vale citar diversos párrafos de su obra:
"A principios de la Dictadura, cinco importantes agencias
se asocian para colaborar ad honorem con el flamante gobierno
de Videla. Algún día recordarás sus nombres
pero sólo mencionarás a De Luca, en donde estás
directamente involucrado y también a Casares, porque Hugo
nunca se disfrazó de adalid de la democracia como
casi todos los demás hipócritas."
De manera casi coincidente, el antes citado coronel De Piano
recordaba cuatro agencias (no cinco) de las cuales citó
los nombres de dos, De Luca y Casares Grey, igual que Dreyfus,
aclarando que fue "una colaboración espontánea
para reivindicar la imagen del Proceso". De esa procedencia
recordó una campaña de cinco meses armada con testimonios
aprobatorios de distintos ciudadanos a la tarea de los militares
(3).
Dreyfus hace mención a que fue invitado a trabajar para
el gobierno por Julio Picco, un publicitario que había
intervenido en la fallida campaña de Nueva Fuerza en 1973.
En aquella oportunidad ya había convocado a Dreyfus para
la candidatura de María Julia Alsogaray a diputada, "es
un placer trabajar con ella" dirá después
Dreyfus (op. cit. P. 75).
Pero volvamos a su relato sobre 1976:
"Julio Picco te pregunta si querés trabajar de manera
voluntaria.
Podés decir que no, pero decís que sí.
Es
la primera y última vez que trabajarás con Hugo
Casares y la campaña que hacen no merece que nadie discuta
el menos que dudoso honorem de su autoría: Los
argentinos vivimos en uno de los mejores países del mundo,
pero tenemos problemas."
"(...) Salvo tu poco apreciada participación
durante la Guerra de Malvinas, ésta será tu única
colaboración con los gobiernos de la Dictadura. No podrías
decir lo mismo de otros, pero tampoco vas a contar nada de lo
cual no hayas participado directamente: eso no sería derecho
ni humano."
Más adelante Dreyfus relata
que una vez finalizado el Congreso Mundial de la IAA (International
Advertising Asociation) la publicidad argentina creó "la
idea más aberrante de su historia": el Comité
de Autorregulación Publicitaria, un organismo de autocensura
formado por medios, agencias y anunciantes, liderado por Arturo
Carou (presidente de licores Seagram's) y las agencias con más
peso en el Comité eran "las mismas que ad honorem
ayudaron al gobierno de Videla" (op. cit. P. 85). Por algún
motivo, el autor cada vez que usa la locución latina ad
honorem, utiliza tipografía cursiva.
Del Comité participaban los mismos sectores reunidos
en el Consejo Publicitario Argentino fundado en 1960 (op. cit.
P. 97).
"(...) por supuesto la Autorregulación no puede prohibir
directamente: sólo recomienda el levantamiento de la pieza
cuestionada la que, luego, los medios adheridos no admiten publicar
o emitir. O sea que censura. Paralelamente, se eleva la resolución
al COMFER de la Dictadura. Oscar Pastor Magdalena, gran amigo
de Carou e integrante del Comité de Autorregulación
que debía proteger a la actividad publicitaria de los
excesos gubernamentales, será Secretario de Información
Pública en los últimos tiempos del Proceso."
(op. cit. P. 86). Oscar Magdalena era también el Presidente
de la Cámara Argentina de Anunciantes al producirse el
golpe del 76 (3). Este Comité autorregulador de inspiración
medieval continuó funcionando ¡hasta en tiempos
del gobierno de Menem!.
Por
su parte, el Consejo Publicitario Argentino en 1976/77 utilizó
en campañas de bien público el tema Vivamos
la Argentina en positivo, "en obvio apoyo al Golpe Militar"
(G. Dreyfus, op. cit. P. 97).
En fin, el publicitario piensa para sí: "de haber
conocido los detalles de la represión, seguramente no
hubieses permitido que tu hijo se educara en una institución
de la Armada y, paradójicamente, no habría recibido
la excelente formación que allí tuvo." (op.
cit. P. 191) (6).
Llegados a este punto, sería
injusto caer en generalizaciones absurdas, todos los publicistas
no fueron leales en bloque al régimen militar del 76,
y como en las demás profesiones- hubo publicitarios
detenidos desaparecidos, hubo exiliados, presos, y también
hubo otros muchos anónimos que continuaron trabajando
silenciosamente en campañas comerciales sin poder expresar
su disconformidad con lo que sucedía, en un país
donde cualquier disidencia pública podía ser rápidamente
interpretada como "idea subversiva" de un "extremista
apátrida" contrario "al ser nacional" que
ofende "nuestra civilización occidental y cristiana".
REFERENCIAS:
1) Blaustein, Eduardo
y Zubieta, Martín. Decíamos ayer, la prensa
argentina bajo el Proceso, Ed. Colihue, Bs. As., 1998. Muchas
de las imágenes publicadas aquí fueron tomadas
de este excelente libro, que trasunta una tarea de recopilación
encomiable y constituye un documento fundamental para comprender
el período que analizamos.
2) Hacher, Sebastián. Benetton: un minero derecho y
humano, en http://benetton.linefeed.org/archives/000122.html
3) Abel Gilbert, sobre los publicitarios del Proceso,
suplemento Radar de Página 12, 25 de agosto de 1996, citado
en Blaustein, Eduardo y Zubieta, Martín. Decíamos
ayer pág. 550.
4) Domenach, Jean M., La propagande politique, Ed. Que sais
je? N° 448, París, 1959.
5) Dreyfus, Gabriel. La publicidad que me parió,
Ed. Planeta, Bs. As., marzo de 2001.
6) Más recientemente, Dreyfus escribe sobre el 24 de marzo
de 1976 "me equivoqué en aplaudir desde mi casa.
Hoy reconozco mi error". En ese tiempo acababa de separarse
y "Yo estaba más preocupado por mi propia vida
que por la del país. Por eso respeto a todos los que se
jugaron la vida por él. A los de uno y de otro bando."
Dice también que "Videla no fue un dictador: no
tenía poder sobre las ambiciones personales de Massera."
El publicista se limita a hablar sobre su visión personal
del tema, de modo que no repite ni amplía los datos antes
publicados en su libro sobre otros colegas involucrados en la
campaña del gobierno militar (diario Clarín, p.
31, Bs. As., 14 de marzo de 2006).
NOTA DEL AUTOR: Deliberadamente, en este trabajo hemos
dejado fuera de análisis la publicidad en el mundial de
fútbol 1978 y durante la guerra de Malvinas (1982), dos
acontecimientos históricos que por su importancia merecerían
estudiarse in extenso y por separado.
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