La democracia argentina asoma como un tapiz hecho
a retazos, de tanto en tanto interrumpido por remiendos de gobiernos
militares, en un entramado histórico desparejo tan similar
-lamentablemente- al de muchas repúblicas latinoamericanas.
En 1976 fue derrocada la presidente María Estela Martínez
de Perón, que sucedía a su marido tras el fallecimiento
del mítico líder justicialista, y a partir de entonces
una junta formada por los comandantes de las tres fuerzas armadas
gobernó el país, para lo cual relevó a todos
los cargos electos y designó nuevos funcionarios en su
reemplazo. El llamado "Proceso de Reorganización
Nacional" proscribió de plano las actividades políticas,
incluyendo -claro- la propaganda, con la idea subyacente de crear
un partido militar capaz de prolongarse en el poder bajo una
fachada democrática. Después, el fracasado intento
de recuperación de las Malvinas y el insistente clamor
popular en demanda de trabajo, libertad y justicia eclipsaron
esas aspiraciones castrenses y se abrió el camino a una
"salida democrática" largamente anhelada por
la población, que se concretó por fin en las elecciones
del 30 de octubre de 1983.
Eran tiempos de marchas tumultuosas a Plaza de Mayo, de militantes
incondicionales y valientes que después de sufrir la represión
policial no esperaban un choripán o un tetrabric como
recompensa. Había una fuerte polarización del electorado
entre el peronismo y el radicalismo, dos grandes partidos tradicionalmente
antagónicos, y cualquiera de los dos podía ganar,
hasta cabía la posibilidad de un ballotage, en tanto las
encuestas inclinaban la balanza ligeramente a favor de la UCR.
Un
paneo de la película "La república perdida
II", de Enrique Vanoli. En primer plano el perfil de Rubén
Morales, actual editor de Publicidad Política Argentina,
filmado al azar durante una manifestación a Plaza de Mayo
en 1982.
Terminaba "la larga noche de la dictadura" (según
una acudida muletilla periodística) y la democracia se
deseaba con verdadera esperanza, se iba a votar con pasión
al cuarto oscuro y los propios publicitarios eran afiliados a
los partidos que promocionaban, sanas virtudes que se han ido
desgastando con el tiempo.
Ya ocho meses antes de la elección, Raúl Alfonsín
se reunió con David Ratto encomendándole dirigir
su campaña, la que el publicista resolvió focalizar
en la figura del candidato, resaltando sus cualidades naturales.
El partido de Alem hizo su apuesta fuerte a la publicidad política,
al punto que, de contrapartida, se pegaron unos recordados afiches
de propaganda sucia que decían "Alfonsín es
Coca Cola".
El peronismo, en cambio, tras la muerte de su líder histórico
prefería evitar los personalismos, faltaban liderazgos
y apuntó hacia una propuesta aglutinante como partido,
y tal vez confió demasiado en que su padrón de
afiliados superaba largamente al del adversario. Es más,
importantes dirigentes aún dudaban de la publicidad como
método para captar votos, o al menos la consideraban como
un pecado que se comete pero que es mejor no confesar. La campaña
no estaba suficientemente centralizada. Cuando no faltaba mucho
para los comicios, alguien reparó en que el único
grupo publicitario de origen justicialista con capacidad operativa
para encarar una campaña semejante eran los "Equipos
de Difusión" que Enrique "Pepe" Albistur
había creado en 1973, reorganizados luego desde su agencia
Rainbow .
A continuación se presentan diversas piezas gráficas
de cada fuerza y algunas más de otros partidos minoritarios
para, en alguna medida, revivir el clima que rodeaba esa particular
elección, que desde un enfoque publicitario fue un globo
de ensayo de muchas técnicas que se aplicaron después,
cosa que se puede ir descubriendo a simple vista. |
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Afiche de lanzamiento
de la fórmula Luder-Bittel que proponía "Peronismo
es liberación" (eran tiempos de dictadura).
Con excelente criterio, Daniel Tracogna sustituyó al barroco
escudo justicialista por un estilizado diseño. Las fotos
de los candidatos no tenían retoque alguno y habían
sido capturadas en actos políticos. Detrás de Bittel
se ve un retrato de Perón. Luder no tuvo la misma suerte.
(2) (3)
Adhesivo
con la misma consigna. La "foto quemada" de Perón
había sido producida en Equipos de Difusión para
el cafierismo del "MUSO" en 1982, imagen que luego
pasó a integrar la iconografía permanente del Partido
Justicialista. Daniel Tracogna y "Pepe" Albistur eligieron
una foto del general en el exilio, cuando todavía su rostro
no estaba surcado por arrugas profundas. (2) (3)
La
fecha partidaria del 17 de octubre quedó inscripta dentro
del calendario electoral. Este afiche visualmente un tanto confuso,
con eje en las figuras centrales de Perón y Eva, instaba
a la multitudinaria concurrencia para un acto en Vélez.
(2) (3)
Afiche
a un color 74 x 110 cm., de contenido explicativo, pegado junto
al anterior. Nótese
que ningún afiche de la campaña se hizo en fotocromía
a cuatro colores. (2) (3) Eran tiempos de verdadera economía
en publicidad y hasta había afichetas artesanales como
ésta evocativa de la vieja frase del Gral. Lanusse. (4)
"Las
fantasías políticas..." texto y gráfica
desarrollados por los Equipos de Difusión en octubre,
para afiches y avisos a página. (2) (3)
Una jugada difícil. Se trata de una apelación racional
al voto, en un partido que siempre se caracterizó por
su fuerte componente emotiva. Fue "el mensaje más
importante que el Partido Justicialista publicó"
en la opinión de Alberto Borrini.
Convocar
a la unidad es urgente en ese peronismo del '83, que no está
encolumnado tras un único líder. Se
apuesta a un proyecto, a un ideal, más allá de
las personas. Los candidatos no eran figuras con carisma, tampoco
se intentó fabricárselo con fotos de estudio. Toda
la campaña fue ilustrada con instantáneas sin retocar
tomadas en actos. (2) (3) La frase "El pueblo al poder"
sintetiza bien este planteo. (4)
 
Las consignas del Partido Justicialista son de tono político
en oposición al estilo claramente publicitario de su oponente.
Pero Luder era visto como un candidato "débil",
y anuncios como éstos apuntan a revertir ese perfil. (2)
(3) (4)
Un
afiche impactante. Formidable síntesis de ideas anteriores
donde se nota la aparición en el trabajo creativo de Rubén
Zelaya, usó tipografía Kabel, letras pegadísimas
y "centrado óptico". (2) (3)
 Afiche
de Herminio Iglesias, candidato a gobernador de Buenos Aires. Aviso
con apelación emocional, convocando a votar por Luder-Bittel.
El
peronismo tenía en el pasado un espejo en el cual mirarse
y "LOS DIAS MAS FELICES..." fue un verdadero hallazgo
publicitario de la época, pero surgió recién
al final de la campaña, cuando ya era tarde para todo.
(2) (3)
Un
motivo que parece responder a la gráfica usada entonces
por el candidato a gobernador Herminio Iglesias con alarmantes
advertencias previniendo un fraude, pero también muy necesarias
ante un electorado que debía votar una engorrosa sábana
tricolor luego de largos años de total veda política.
(1) El otro afiche para el voto en Capital tiene la misma intención,
pero en tono humorístico. (4)
Izq.:
28 de octubre de 1983. Acto de cierre de campaña en el
obelisco. (5) En el palco, la gráfica de las 62 Organizaciones
Peronistas. Der.: Afiches de la misma factura aparecen tras el
empresario Carlos Spadone. (5)
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Tal vez el primer aviso
del radicalismo, cuando aún David Ratto no había
tomado las riendas de la campaña. Nótese las notables
diferencias con las piezas gráficas posteriores, excepto
la tipografía inclinada, que gustó y -en ciertos
diseños- se la continuó usando después.
En aquel tiempo no existían las PC, todo se armaba a mano:
aquí el escudo y la firma quedaron totalmente descentrados.
(1)

Para convocar a la afiliación, luego de 7 años
sin democracia, se publicó este aviso que guarda cierta
continuidad estética con el anterior, con un Alfonsín
de rostro inexpresivo, sin la producción fotográfica
que vino luego.
"La esperanza", una apelación a la que en política,
desde cualquier partido, siempre se vuelve. (1)
Aparece
Ratto en escena y los cambios son notables: Tipografía
futura extrabold en los títulos y el famoso saludo tipo
"abrazo a la distancia" que surgió por casualidad:
Hubo un acto en el Luna Park el 7/12/1982, donde Alfonsín
correspondió a su público aplaudiéndolo
con las manos sobre su hombro izquierdo. Los publicitarios congelaron
la imagen del video y en base a esa escena se produjo esta toma
en el estudio del fotógrafo Juan Castagnola. (1)

Un afiche y
aviso que condensó en 100 medidas la plataforma partidaria,
con un extenso texto de 2000 palabras. (1)
Otro
ícono fundamental: Se incorpora el óvalo con los
colores de la bandera y la sigla RA, que identifica al candidato
"Raúl Alfonsín" con "República
Argentina". (4)
La
dictadura proponía una salida electoral, pero los creativos
del alfonsinismo logran resignificar la expresión a su
favor. Esta gráfica acompañó el lanzamiento
de los spots televisivos.
Carlos Gorostiza, quien no integraba el equipo de campaña,
aconsejó agregar una frase decisiva: "Ahora Alfonsín".
Se estandariza el uso del logo "RA". (1)
Sin embargo hay afiches
como éste que no respetan muy bien los parámetros
publicitarios marcados. Aquí no aparecen el "RA",
ni el "Ahora...". Y también hubo motivos más
artesanales como el " Vote Alfonsín paz".
Aviso
de gráfica para un target segmentado. En este caso, dedicado
a las mujeres, cuyos votos tuvieron fundamental incidencia en
el triunfo de Alfonsín. Otros motivos similares tienen
títulos tales como jubilación, vivienda, trabajo
y salud. (1)
Originales
textos orientados, en lo explícito, a la captación
de donaciones para la campaña pero cuya finalidad encubierta
es transmitir transparencia acerca de los fondos que se utilizan.
(1)
"El
alfonsinazo" fue otra afortunada expresión que esta
vez Enrique Nosiglia ofreció al equipo de campaña.
Era una manera de contestar al estribillo opositor "paso,
paso, se viene el peronazo". Para el acto de cierre de campaña,
se lo transformó en "argentinazo". (1)

Un aviso que
subraya el fuerte enfoque personalista centrado en el candidato:
"el hombre que hace falta" . (1)
Finalmente
el aviso publicado luego de la victoria electoral, a manera de
agradecido cierre y buscando apaciguar a la oposición.
(1)
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QUIEN HIZO LA CAMPAÑA
LUDER-BITTEL
Aunque hubo
piezas gráficas de diversas procedencias, el grueso de
la tarea lo condujo Enrique "Pepe" Albistur desde sus
"Equipos de difusión", con los directores de
arte Daniel Tracogna y Rubén Zelaya, integrando el staff
José Carlos García Pan y Rubén "Gurú"
Morales. Los videos fueron realizados por Silvia Corral y Liliana
Mazure, con la voz en off del locutor Edgardo Suárez.
El Partido Justicialista obtuvo 5.936.556 votos y gastó
en publicidad $ 53.899.000, lo que da un promedio de $ 9,00 por
voto.
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LOS
PUBLICISTAS QUE CONSTRUYERON LA IMAGEN DE ALFONSIN
La campaña
de Alfonsín fue dirigida por David Ratto, con la intervención
de Ricardo Pueyrredón, Emilio Gibaja, Enrique Fernández
Cortés, Enrique Vanoli y Edgardo Catterberg. Ratto completo
su staff creativo con Gabriel Dreyfus, Marcelo Cosín,
Felipe Flischfisch y Horacio Genta. La Unión Cívica
Radical se impuso en los comicios con 7.659.774 votos, con una
inversión publicitaria de $ 57.494.000, es decir a razón
de $ 7,50 por cada votante. (1)
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