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La definición de
la segunda vuelta entre Mauricio Macri
y Aníbal Ibarra significó fuertes cambios en las
estrategias de campaña, sobre todo en la gráfica
de Ibarra que se despidió de la foto en blanco y negro,
así como de los textos en naranja (dos elementos que no
lo favorecían) y apostó fuerte al fondo azul oscuro.
Parecería
que cuando los candidatos quieren transmitir seriedad, el único
remedio es apostar al azul. Pegó
primero unos afiches muy legibles que reforzaban el apoyo presidencial
y luego la secuencia "Al pasado le ganamos entre todos",
"El futuro lo hacemos trabajando", con una foto a color
vestido de elegante sport , sin corbata. También se repegaron
los infaltables motivos con las fotos de Kirchner - Ibarra.
Tras
los comicios por la primera vuelta, en la mañana del 25
de agosto los porteños se encontraron con un nuevo anuncio
de Macri, que
usó como fondo un plano de la zona sur de la ciudad sobre
el que se sobreimprimía ¡BUENOS AIRES UNIDA!, copia
fiel del afiche "ARGENTINA UNIDA" de Kirchner - Scioli
también pegado luego de la primera vuelta en las elecciones
nacionales 2003.
Los
publicitarios de Macri seguramente se vieron alentados por el
éxito de sus motivos tipográficos anteriores y
en esa línea pegaron los mensajes "El cambio está
empezando" y "por cada ataque, una propuesta".

El adversario parece haber
recogido el guante y empapeló las calles justamente con
propuestas, transmitiendo una fuerte imagen institucional en
un momento clave.
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EXTRAÑAS COINCIDENCIAS
A estas alturas
de la confrontación, era sugestiva la similitud gráfica
de ambas campañas que compartían fondos azules,
letras sin serif y barras horizontales. También coincidían
en conservar una agresividad moderada en vía pública,
aunque algo más incisiva en la folletería de Macri
: "Aníbal Ibarra aumentó los impuestos. Nosotros
los vamos a bajar" (con la promesa de un 15% menos en ABL
y patentes, estrategia que alguna vez le sirvió a De La
Sota en Córdoba). Los folletos de Ibarra pre-balotaje
lanzaban indirectas tipo "sabe escuchar y trabajar con los
que no piensan igual que él" .
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Macri
gastó sus últimos cartuchos de publicidad gráfica
y televisiva en el slogan "Buenos Aires merece una oportunidad".
La frase,
cual
un involuntario (e imperdonable) presagio de la derrota, parecía
una síntesis textual de dos conocidos afiches de la pasada
campaña presidencial en la que Carlos Menem tampoco "mereció
la oportunidad" de alcanzar el triunfo.
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LAS AGUAS BAJAN TURBIAS
Dos temas
relacionados con el agua pusieron en jaque la campaña
de Ibarra por la reelección.
La cercanía entre la fecha electoral y la llamada "tormenta
de Santa Rosa" amenazó con probables inundaciones
en la ciudad, cuyas alcantarillas estaban repletas de publicidad
política (foto). La santa parece haber dado su apoyo al
candidato oficialista, ya que la tormenta llegó con muchos
truenos pero escasa lluvia.
Por otra parte, en la madrugada del 4 de setiembre, previa al
debate Macri-Ibarra ante las cámaras de Canal 7, un masivo
e imprevisto corte dejó sin agua a toda la ciudad de Buenos
Aires y zonas periféricas. A primeras horas de la mañana,
Ibarra en persona debió ir a la planta potabilizadora
Gral. San Martín para indagar los motivos del corte que
aún hoy suscitan dudas- y solicitar la pronta restitución
del servicio a la privatizada empresa Aguas Argentinas.
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CAMPAÑA
SUCIA: GUERRA EN LAS CALLES
Miles
de afichetas de propaganda gris empapelaban las paredes día
tras día, ensañadas sobre todo con Macri insistiendo
en relacionarlo con Menem, con los negocios de su padre Franco
o acusándolo de evasor.
Hasta se llegó a editar un tabloide "Buenos Aires
S.A." contra el candidato empresario.

De contrapartida,
Ibarra fue tildado de oportunista, defraudador, continuador de De La
Rúa, incumplidor de promesas y hasta se pegaron afichetas
que le "agradecían" la unión civil de
homosexuales, con la elocuente foto de un ósculo en esa
singular ceremonia.
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LA TACTICA
DE LUIS ZAMORA
El candidato
de izquierda Luis Zamora había quedado fuera de carrera
tras lograr un meritorio tercer puesto en los comicios del 24
de agosto.
Mauricio Macri lo tentó ofreciéndole un cargo público
para capitalizar su electorado, cosa que Zamora rechazó
y a partir de entonces dio inicio a una convocatoria al voto
en blanco o nulo, con afiches opositores a los dos principales
contendientes.
Su prédica le permitió mantener un cierto protagonismo
en los medios cuando ya no le quedaba nada para ganar, pero finalmente
no tuvo éxito, los votos en blanco y nulos apenas sumaron
el 5%.
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