CAMPAÑAS A JEFE DE GOBIERNO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES 2003
IBARRA Y MACRI RUMBO AL BALOTAJE DEL 14 DE SETIEMBRE

La definición de la segunda vuelta entre Mauricio Macri y Aníbal Ibarra significó fuertes cambios en las estrategias de campaña, sobre todo en la gráfica de Ibarra que se despidió de la foto en blanco y negro, así como de los textos en naranja (dos elementos que no lo favorecían) y apostó fuerte al fondo azul oscuro. Parecería que cuando los candidatos quieren transmitir seriedad, el único remedio es apostar al azul. Pegó primero unos afiches muy legibles que reforzaban el apoyo presidencial y luego la secuencia "Al pasado le ganamos entre todos", "El futuro lo hacemos trabajando", con una foto a color vestido de elegante sport , sin corbata. También se repegaron los infaltables motivos con las fotos de Kirchner - Ibarra.

Tras los comicios por la primera vuelta, en la mañana del 25 de agosto los porteños se encontraron con un nuevo anuncio de Macri, que usó como fondo un plano de la zona sur de la ciudad sobre el que se sobreimprimía ¡BUENOS AIRES UNIDA!, copia fiel del afiche "ARGENTINA UNIDA" de Kirchner - Scioli también pegado luego de la primera vuelta en las elecciones nacionales 2003.

Los publicitarios de Macri seguramente se vieron alentados por el éxito de sus motivos tipográficos anteriores y en esa línea pegaron los mensajes "El cambio está empezando" y "por cada ataque, una propuesta".

El adversario parece haber recogido el guante y empapeló las calles justamente con propuestas, transmitiendo una fuerte imagen institucional en un momento clave.

 EXTRAÑAS COINCIDENCIAS

A estas alturas de la confrontación, era sugestiva la similitud gráfica de ambas campañas que compartían fondos azules, letras sin serif y barras horizontales. También coincidían en conservar una agresividad moderada en vía pública, aunque algo más incisiva en la folletería de Macri : "Aníbal Ibarra aumentó los impuestos. Nosotros los vamos a bajar" (con la promesa de un 15% menos en ABL y patentes, estrategia que alguna vez le sirvió a De La Sota en Córdoba). Los folletos de Ibarra pre-balotaje lanzaban indirectas tipo "sabe escuchar y trabajar con los que no piensan igual que él" .

Macri gastó sus últimos cartuchos de publicidad gráfica y televisiva en el slogan "Buenos Aires merece una oportunidad".
La frase, cual un involuntario (e imperdonable) presagio de la derrota, parecía una síntesis textual de dos conocidos afiches de la pasada campaña presidencial en la que Carlos Menem tampoco "mereció la oportunidad" de alcanzar el triunfo.

 LAS AGUAS BAJAN TURBIAS

Dos temas relacionados con el agua pusieron en jaque la campaña de Ibarra por la reelección.
La cercanía entre la fecha electoral y la llamada "tormenta de Santa Rosa" amenazó con probables inundaciones en la ciudad, cuyas alcantarillas estaban repletas de publicidad política (foto). La santa parece haber dado su apoyo al candidato oficialista, ya que la tormenta llegó con muchos truenos pero escasa lluvia.
Por otra parte, en la madrugada del 4 de setiembre, previa al debate Macri-Ibarra ante las cámaras de Canal 7, un masivo e imprevisto corte dejó sin agua a toda la ciudad de Buenos Aires y zonas periféricas. A primeras horas de la mañana, Ibarra en persona debió ir a la planta potabilizadora Gral. San Martín para indagar los motivos del corte ­que aún hoy suscitan dudas- y solicitar la pronta restitución del servicio a la privatizada empresa Aguas Argentinas.


CAMPAÑA SUCIA: GUERRA EN LAS CALLES

Miles de afichetas de propaganda gris empapelaban las paredes día tras día, ensañadas sobre todo con Macri insistiendo en relacionarlo con Menem, con los negocios de su padre Franco o acusándolo de evasor.
Hasta se llegó a editar un tabloide "Buenos Aires S.A." contra el candidato empresario.

De contrapartida, Ibarra fue tildado de oportunista, defraudador, continuador de De La Rúa, incumplidor de promesas y hasta se pegaron afichetas que le "agradecían" la unión civil de homosexuales, con la elocuente foto de un ósculo en esa singular ceremonia.

 LA TACTICA DE LUIS ZAMORA

El candidato de izquierda Luis Zamora había quedado fuera de carrera tras lograr un meritorio tercer puesto en los comicios del 24 de agosto.
Mauricio Macri lo tentó ofreciéndole un cargo público para capitalizar su electorado, cosa que Zamora rechazó y a partir de entonces dio inicio a una convocatoria al voto en blanco o nulo, con afiches opositores a los dos principales contendientes.
Su prédica le permitió mantener un cierto protagonismo en los medios cuando ya no le quedaba nada para ganar, pero finalmente no tuvo éxito, los votos en blanco y nulos apenas sumaron el 5%.


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